Podría sonar como una pregunta absurda o de chiste, pero hay ciencia que lo respalda.
No importa cuál sea tu sexo, género o preferencia sexual, la mayoría del mundo está de acuerdo en que Leon Scott Kennedy es un papucho. Sorpresivamente, hay una razón biológica para esto y va más allá de nuestros gustos personales.
La belleza depende de la cultura
Previo al lanzamiento de Resident Evil Requiem, apenas unos días después del anuncio formal de la aparición de Leon, todos enloquecimos ante su nueva apariencia. Y esto no sucedió por azares del destino.
El female gaze en el diseño del personaje fue el responsable. Capcom mostró el diseño a muchas de las mujeres del staff para que ellas tuviesen rienda suelta en la construcción del diseño del personaje. El resultado, para sorpresa de nadie, es una escultura “de los mismos ángeles”.

Lo que se me hace muy curioso es que un grupo de desarrolladoras japonesas, con gustos influenciados por su ambiente social y cultural, haya creado un diseño del que prácticamente todo el mundo ha tenido una respuesta unánime. Leon es un hombre muy atractivo.
Diferentes estudios sociales vistos desde la parte cultural y filosófica coinciden en que la belleza es un constructo social que varía no solo de cultura a cultura sino también a lo largo del tiempo. Un ejemplo muy interesante de este sesgo lo brindó la periodista Esther Honig, quien les solicitó a colegas de 60 países “que la pusieran guapa” de acuerdo a los estándares de belleza de cada territorio y cultura.
Los resultados son a la vez reveladores y interesantes, ya que mientras en algunos países los cambios son muy sutiles en su maquillaje o peinado, en otros la carga de maquillaje se vuelve “excesiva”; en otros se cambia la ropa por completo o inclusive el tono de piel se aclara al grado de que ni parece la misma persona. Después de darse a conocer los resultados, muchas más personas quisieron participar, llegando a más de 500 reinterpretaciones del retrato de Esther.

Aunque no tenemos un ejemplo equivalente en hombres (lamentablemente) sí sabemos que los estándares de belleza para nosotros también cambian mucho en función de la cultura y el tiempo. Por ejemplo, hace unos años era muy poco común que las mujeres del mundo consideraran papucho a un coreano, ¿pero ahora?
Sin embargo, el protagonista masculino de Requiem ha sido recibido prácticamente igual de bien en todos lados, tanto por mujeres como por hombres. ¿Por qué pasa esto con Leon, pero no con Chris o “el Wesker de Temu”? La explicación tiene que ver con las características físicas que consideramos intrínsecamente atractivas.
Especie evolutivamente prejuiciosa
Aunque la belleza se encuentra en los ojos de quien la observa, nuestra especie ha evolucionado de tal forma que “evaluamos la calidad genética” de una persona a partir de lo que observamos de ella y les ponemos particular atención a los rostros.
Hemos evolucionado de tal forma que existen regiones cerebrales especializadas en la percepción de rostros, lo cual resulta útil para obtener información sobre las expresiones emocionales, la dirección de la mirada, la identidad y las señales visuales del habla.

La boca y sus diferentes movimientos nos ayudan a entender información sobre las emociones, además de que labios más rojos y carnosos (especialmente en mujeres) resultan más atractivos; por otra parte, la mirada, los ojos y las cejas tienen relevancia tanto en la simetría facial como en la expresión emocional; entre otros rasgos faciales.
Sin embargo, las formas de procesar esta información de “atractivo” son diferentes no solo en hombres y en mujeres, sino que también dependen de la preferencia sexual.
Y a pesar de todas estas condicionantes, hay rostros que, prácticamente sin importar nada, nos parecen atractivos.
Belleza más allá de la cultura
De acuerdo con la psicología evolucionista, existen algunos rasgos que indicarían buenos genes, calidad reproductiva y salud.
El primero se conoce como cara promedio, esto hace referencia a la semejanza o parecido con la mayoría de las caras de una población determinada. Suena complejo y vaya si lo es, ya que dependiendo de la cantidad de rostros que una persona conozca, lo considerado como rostro promedio puede modificarse bastante.
Pero, en términos generales podríamos definir rápido a “una cara promedio” como una que no es particularmente destacable en su belleza del resto, sino que tiene características que engloban rasgos físicos de muchas personas.

Otro rasgo es la “simetría facial“, aunque esto en realidad es un decir, ya que un rostro completamente simétrico nos causa repulsión. Pero mientras más armonía y menos rasgos faciales contrastantes hay en un rostro, más atractivo nos parece.
Finalmente, un conjunto de rasgos más evidente es el de los caracteres sexuales secundarios, que nos ayudan a percibir un rostro como más masculino o más femenino. En los rostros masculinos puede ser una forma más cuadrada, con nariz más ancha, pómulos prominentes y expresión de los ojos, además de barba y bigote. Mientras en los rostros femeninos los labios más rojos y carnosos, ojos grandes, mejillas más redondas, líneas más finas en labios, cejas y mandíbula suelen considerarse como el estándar de belleza en general.
Leon, el rostro ideal para un papucho
Algo que me resulta muy curioso es que en el caso de las mujeres, la percepción de la belleza facial depende de sus niveles hormonales. En sí mismo es un tema sumamente complejo e individual.
Lo que se ha observado es que, en etapas de mayor posibilidad reproductiva, favorecen los rostros masculinos, como el de Chris, que, para muchas, probablemente también se les considera un papucho.

Mientras que una vez que esta etapa ha pasado, ya sea de forma temporal durante el ciclo menstrual o permanente en la menopausia, los rostros preferidos son aquellos con rasgos femeninos, un ejemplo serían personajes tipo anime como Cloud de Final Fantasy.
Por otra parte, los hombres somos un tanto más básicos y preferimos un mismo tipo de rostro en función de nuestra preferencia sexual.
Aunque claro, esto es una generalización, no una regla.
De tal forma, si analizamos el rostro de Leon Papucho Kennedy, nos damos cuenta de que tiene características que nos parecen atractivas y deseables a prácticamente todas las personas sin importar la cultura, apelando a ambos sexos y preferencias sexuales:
Cabello café y ojos entre verdes y grises que no destacan particularmente como el azul, voz grave, una armoniosa simetría facial, intensa mirada masculina; rostro con líneas finas en labios, nariz o cejas que bien podrían ser consideradas femeninas; barba y bigote suficientes como para notarse, pero no tanto como para ocultar su rostro y hacerlo más varonil – como Chris -.
Al rostro también podríamos añadirle que Leon, a pesar de ser musculoso, no tiene mucho volumen en realidad, por lo cual su silueta tampoco es predominantemente masculina como la de otros personajes masculinos de Requiem. Curiosamente, la edad ha ayudado a Leon en nuestra percepción de papuchez, y por ello de joven no había una opinión tan unánime.

Lo más probable es que las legendarias desarrolladoras japonesas en Capcom ni siquiera hayan hecho todo esto con intención y simplemente siguieron su “instinto biológico” para diseñar a uno de los personajes que objetiva y subjetivamente, le dan palomita a todas las casillas de atractivo visual que nuestra especie tiene en su checklist evolutivo.
¿Tú eres de esas personas a las que Leon no les parece un papucho? ¿Lo haces por honestidad o por llevar la contra?
Espero hayas aprendido algo. Nos vemos pronto.
Fuente: Danilo Zambrano. 2023. La evolución, la percepción y los mecanismos cerebrales implicados en el atractivo facial: un análisis desde la Psicología Evolucionista | Revista de la Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales. 47(182):22-36, enero-marzo de 2023. DOI: 10.18257/raccefyn.1866